Punto y seguido

 

playa

Esta época me recuerda al punto y seguido que a todos nos cuesta poner en una frase, porque no sabemos cómo acabarla. Pero debemos ir buscando ya esa palabra con la que cerrar este año que toca a su fin. Meses de espera, de realización de sueños, de incertidumbre, de ilusiones que se cumplen para dejar paso a otras, de frustraciones, de nuevos proyectos y, sobre todo, de ganas de más.

Un año es mucho más que una sucesión de días, es una colección de momentos que hacen que la balanza se incline hacia un lado o hacia otro, situando aquello que ha pasado en un sitio privilegiado de tu memoria o en el mayor de los olvidos.

Un año se compone de las personas con las que lo has compartido, esas que siempre están, esas que asumieron tus alegrías como las suyas propias, esas que te tendieron su mano y tiraron de ti para levantarte, esas que le han dado sentido a todo lo que has vivido. Sin ellas, ni las alegrías se habrían multiplicado, ni las penas se habrían dividido hasta llegar a desaparecer

Un año se conforma de los lugares que has visitado, sitios que quizás han cambiado tu vida, que han supuesto un antes y un después en tu existencia, de los que te llevaste tanto que algún día tendrás que regresar para ajustar cuentas, para devolverles de algún modo el bien que te han hecho. Son países, ciudades o pueblos que, a lo mejor, antes no sabías situar en el mapa, pero cuyas coordenadas te sabes ahora de memoria. También has vuelto a rincones que te resultan familiares, esos a los que ponemos rumbo cuando buscamos seguridad, cuando queremos alimentar nuestros buenos recuerdos, cuando lo único que pretendemos es seguir soñando en nuestro idioma.

Un año es un cajón en el que caben las lecciones que recibimos de quien menos lo esperábamos, los secretos que nos confiaron un día y los regalos que nos hicieron. Ahí también hay sitio para nuestros miedos, que están esperando a que nos atrevamos a superarlos; para las risas que aguantamos, que están deseando salir; y para las conversaciones pendientes, esas que arreglarán el mundo.

Mira de frente a este 2015, que se va a despedir de ti a lo largo de estos días, sé agradecido con todo lo bueno que te deja y no le guardes rencor por aquello que no pudo ser, porque al fin y al cabo mereció la pena intentarlo.

Telodijecantando

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