Corazón y estupidez

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Malvendí mi tristeza por un par de poemas de humo y me aplaudí.

Prostituí recuerdos por paz y los disfracé de guerra.

Me arrastré por el asfalto hasta entregar mi aliento a alguien que se ofreciera a lamerme las quemaduras para acabar huyendo y haciéndolas parte de mí. Una y otra vez.

Anudé mi destino a una nube llorona y soplé, soplé tan fuerte que alejé todo lo bueno y el hastío me envolvió.

Me sumergí entre explicaciones que no justificaban tanto absurdo; lo adorné hasta que todos mis dramas parecieron poesía.

Ensalcé un sentimiento corrupto y me dejé llevar por sus trampas.

<<Me destruí como nadie y me recompuse como todos>>

Tarde o temprano el tiempo nos da la hostia que hace que el corazón y la estupidez vuelvan a su sitio.

Sara Buho

Las huellas que dejaste

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A veces es bueno volver, echar la vista atrás y ser consciente de todo lo que dejaste pero también de todo lo que ganaste, revivir aquellos días sin nostalgia y sí con mucha alegría porque tuviste la oportunidad de disfrutarlos. Es un privilegio poder sentirte como en casa en más de un sitio, tener brazos y sonrisas que te reciben sin importar el tiempo que hace que no te ven, contar con personas con las que compartiste poco tiempo de tu vida pero que no se han olvidado de ti, eso es lo que de verdad importa. Es una suerte que en el cómputo de los recuerdos ganen los buenos.

Las cosas pueden cambiar de forma increíble en un año, en meses, semanas e incluso horas, hoy estamos aquí y mañana allí, casi sin despeinarnos. Con “aquí” y “allí”, me refiero a arriba y abajo, a ciudades distintas, a sentimientos encontrados, por eso vive cada día dejando al menos algo bueno de ti en algún lugar y en alguna persona, por supuesto cometerás errores pero procura que no hagan olvidar lo primero. Hay llamadas que te devolverán por unos segundos a ese tiempo en el que tus prioridades eran otras y tus metas muy diferentes a las de hoy en día, si entonces aquello era lo que te motivaba a poner un pie fuera de la cama, ten la seguridad de que valió la pena.

¿Te gusta tu presente? Pues no es más que el fruto de tu pasado, de las experiencias que te curtieron y de las decisiones -acertadas o equivocadas que tomaste- y… ¿Qué hay de tu futuro? ¡Lo estás construyendo justo ahora! Por eso, haz nuevos amigos y conserva los de toda la vida, presta ayuda, sé generoso, lleva bien tus cuentas en todos los sentidos, pon en marcha proyectos que saquen lo mejor de ti, mantén largas conversaciones con todos aquellos que quieran tenerlas contigo -algo te aportará y tú a ellos-, visita lugares interesantes, no pierdas tu capacidad de sorpresa, date algún capricho de vez en cuando pero que no se convierta en costumbre -dejará de tener sentido- y, sobre todo, quiérete mucho.

Y tú, serás lo que quieras ser, lo que siempre soñaste, te pondrás en camino y llegarás. No tengas prisa, nunca es buena consejera, pero tampoco te acomodes… Dale a cada cosa su tiempo de espera, respeta los turnos, rodéate de gente buena y no pierdas de vista a los que fallan, unas veces serás de los primeros y otras de lo segundos, pero siempre tú. Aprende de todo lo que la vida te pone por delante, nada sucede por casualidad.

Vuelve de vez en cuando, a un sitio o a una época que guardas en la memoria, ¡vuelve en algún momento! Mantén el paso firme hacia adelante, pero deja una marca de ti en todo y en todos… Soy de las que cree que la vida se mide por las huellas que dejaste por el camino.

Telodijecantando

HAZ LO QUE SEA PARA QUE NO PAREZCA AMOR

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Haz que no parezca Amor.
Que es lo que se lleva ahora.
Duelen tantas tripas en nombre de la libertad.
Tú dices libre y yo digo cobarde.
Cobarde todo aquel que no es capaz de comprometerse con el instante.
Cobarde todo aquel que no esté presente cuando el otro está desnudo y vulnerable.
Cobarde todo aquel que puso un límite desde el principio.

Yo es que no quiero nada serio.
Como si no fuera lo suficientemente serio estar dentro físicamente de otro ser humano.Yo es que no creo en las etiquetas.
Como si ponerle nombre a las cosas fuera algo malo.
Yo es que busco pasar el rato.
Como si la vida fuera para siempre.

Hay algo tan neurótico en nuestra manera actual de relacionarnos.
Tan irrespetuoso con la vida. Tan impaciente…
Y queremos más: más picante, más gorda, más grandes, más altos, más guapas, más fuertes, más delgadas.
Nos aburrimos porque no nos soportamos a nosotros mismos.
Porque no queremos que nadie nos conozca.
Porque es más sencillo empezar de nuevo cada poco vendiendo nuestra mejor cara.
Porque es mucho más sencillo follar que limpiar lo follado.
Porque tenemos miedo a que en el fondo seamos un auténtico fraude.
A que cuando el otro arañe un poco vea que no hay nada.
Nada serio.

Y aquí seguimos rascando, cambiando cromos repetidos, poniéndonos ropa interior cara para que otros se limpien los pies al entrar.
Haciendo del Amor una servidumbre de paso.

¿No sientes a veces que tú vales más que todo eso que haces?
Que tú eres un jodido milagro.
Con tus ojos que todavía pueden ver.
Con tu pies moviéndose para llevarte al lugar que quieras.
Con tu boca capaz de dar las gracias.
Con tu piel ocupando una plaza en el mundo.

¿No sientes a veces que tú te mereces más que lo poco que te dan?
Dos besos mal pegados.
Tres minutos entre las piernas.
Cinco embestidas.
Y un WhatsApp: No me agobies.

Lo más triste es que esta sociedad ha conseguido invertir los papeles.
Ahora si dices que sientes algo, estás loco.
Es muy pronto. Muy arriesgado. Poco inteligente.
Dime tú, cómo lo haces para no sentir algo cuando lo haces.
¿Cómo se finge la vida?
Cómo se hace para que nunca parezca Amor.
Y que simplemente parezca un accidente.

Roy Galán

Quiero ser perfecta

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Quiero ser perfecta. Ponerme cinco despertadores y remolonear en la cama hasta posponer el séptimo. Ser perfecta, ducharme con el agua ardiendo, la música muy alta y jugar a ser un mapache con el maquillaje de los ojos corrido, el que no me quité antes de irme a dormir. Quiero ser perfecta, dejar preparada por la noche la ropa que voy a ponerme por la mañana y acabar cambiándola a última hora justo antes de salir. Ser perfecta, desayunar cualquier cosa mientras abro la puerta con el codo y me pongo algo de rimel con la mano libre de bolsos.

Quiero ser perfecta. llegar tarde a todos sitios y pedir perdón mil veces. Quiero nunca dejar de intentar llegar a tiempo. Quiero aburrirme de lo de siempre y adorar lo de siempre según el día. Quiero que se me antoje comida basura siete días a la semana y renegar de ella los mismos siete. Y quiero sucumbir, también sucumbir.

Quiero parar de hablar en medio de una conversación para apuntar una frase, una idea, un plan o cualquier cosa que se me ha venido a la cabeza y no se me puede olvidar. Quiero apuntar, apuntarlo todo. Planear, ponerme metas diarias, semanales, mensuales y anuales, y tacharlas. Quiero sentir placer al tachar una meta alcanzada cada día. Y quiero perdonarme y aplazar las que no. Y ponerle muchos subrayadores y post it de colores.

Quiero humor, humor negro, verde, amarillo o del que sea. Quiero reírme, y reírme tan desde el estómago que se me olvide que se me están viendo los dientes y no caiga en tapármelos. Quiero reírme hasta quedarme sin respiración y hacer ruidos raros. Quiero no saber contar chistes y reconocerlo cada vez que me inviten a hacerlo. Quiero que me hagan gracia cosas que le hacen gracia a todo el mundo, y otras que no le hacen gracia a nadie.

Quiero mirar ropa, comprar ropa y descambiar ropa para seguir mirando ropa; quiero ser consciente de que soy un ser capitalista despreciable y dejar de hacerlo. Quiero meditar, respirar aire limpio.

Quiero interrumpir irremediablemente cuando otra persona habla de algo que hace que me ardan las tripas. Quiero debatir, y también quiero reprimirme y convencerme de que no merece la pena.

Quiero decir que estoy bien cuando no lo estoy. Quiero no pedir apoyo cuando lo necesito. Quiero enfadarme conmigo misma por ello. Quiero ser consciente de que tengo que arreglar eso.

Quiero criticar, quiero querer no criticar. Quiero defender como una leona a quien quiero. A quien quiero sólo lo critico yo.

Quiero cuidar a las personas que quiero. Quiero no saber hacerlo a veces. Quiero aprender a volcarme sin vaciarme.

Quiero amar como un gato y descubrirme cada vez más perro sin dejar de ser gato. Quiero ser arisca y mimosa. Quiero que los demás sepan que estoy ahí aun cuando parece que no estoy. Quiero que nunca sientan que no estoy. Y quiero aprender a estar.

Quiero libros, muchos libros. Más de los que pueda leer.

Quiero escribir, escribir mucho. Y enfadarme cuando no puedo y cuando no quiero.

Quiero sentir vergüenza y quiero vencerla según el día. Quiero tener vértigo y  casi vencerlo cada día. Quiero no perder la esperanza, y perderla. Quiero ser perfecta y hundirme y salir a flote y hundirme otra vez. Quiero no saber hacia dónde voy y quiero enamorarme del camino, y agobiarme y encontrarme y volver a no saber. Olvidarme de ser feliz y caer en la cuenta.

Quiero ser alguien que quiere ser quien es.

Quiero quererme, ser perfecta. Quiero ser perfecta para mí.

Sara Buho

Dulces comienzos

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La certeza de que estaba siempre comenzando,
la certeza de que había que seguir
y la certeza de que sería interrumpida
antes de terminar.

Hacer de la interrupción un camino nuevo,
hacer de la caida, un paso de danza,
del miedo, una escalera,
del sueño, un puente,
de la búsqueda… un encuentro

De todo quedaron tres cosas
Fernando Pessoa

Billete a Nunca Jamás

“The moment you doubt whether you can fly, you cease for ever to be able to do it”
El momento en el que dudas si puedes volar, pierdes la capacidad de hacerlo para siempre”
JM Barrie

He decidido que me voy.

¿Te vienes?

No te preocupes, no necesitas hacer las maletas. Donde vamos no hacen falta zapatos, sólo risas. Nadie te va a preguntar dónde has comprado ese reloj. El tiempo no importa.
Dale al play 

En un lugar donde las cosas que pasan siempre tienen dos versiones: una en la que te sientas a esperar a que cambien y otra en la que tú decides cuándo cambiarlas. A mí me gustan las películas así, en versión original. Sin doblajes, sin dobleces.

Si vienes, si te atreves, no te prometo un viaje tranquilo, pero te puedo firmar ahora mismo y sin letra pequeña unas vistas que no hayas visto antes. ¿Te vale? Allí las penas saben a dos copas de vino que hablan de todo y todo lo arreglan, a calma que todo lo puede, a fuerzas que nunca se rinden. A ti, cuando decides que nada ni nadie puede decirte que no. A mí, que siempre fui más de decir que sí. A buenos días, días buenos y noches todavía mejores.

¿Los problemas? A pachas.

Pide una grande de soluciones con doble de me resbala y verifica que hayan puesto muchas bolsas de todo pasa por algo. Pago yo. Nos lo vamos a comer todo con las manos y si hace falta, repetimos. Uno nunca se empacha de madrugadas arreglando galaxias.

galaxy

Lo digo en serio, vámonos. Coge lo que tengas ahorrado y cámbialo por inconformismo aderezado con un poco de eso que te revolotea en el estómago cuando sabes que algo grande va a pasar. Sueña, sueña fuerte y sueña bonito, apúntalo y me lo cuentas por el camino. Ya nos las arreglaremos para hacerlo realidad. Y si no, soñamos bonito otra vez.

Venga, tengo los billetes. Vamos a invadir Nunca Jamás. Quiero verte volar. Quiero verte bailar. Si quieres bailamos. Si quieres, nos reímos del mundo y de quien dijo que no se puede tener todo lo que se quiere. Si quieres, aprendemos a querer  todo lo que tenemos, también. Podemos encender una luz que marque el camino hacia donde la vida se ve de otro color; ese que sólo reconoce quien comprende que la vida no está para verla pasar, sino para vivirla. Y que nos quiten lo bailao. Míranos, no bailamos tan mal.

Vamos. El ritmo lo marcamos tú y yo. Tú di lugar y yo digo hora. Dime cómo y lo hacemos, dime cuándo y nos vamos. Dale gas, date brillo, dame más. Lo demás lo pongo yo. Te prometo que no está tan lejos, déjate llevar. Solamente tenemos que girar en la segunda estrella a la derecha, y volar hasta el amanecer.

¿Lo ves? Hace un rato que tus pies ya no están pegados al suelo. Hay viajes que no entienden de alturas. Hay historias que no tienen medida. Sigue así, no mires hacia abajo. Sin miedo. Ya no hay quien nos pare.

Y para cuando lleguemos, tengo un plan. Te cambio tus peros por un montón de atardeceres a campo abierto. Tú sólo respira. O no respires, que a veces también sobra. Te cambio las apariencias por mil formas de existir que aún no se han inventado. Te propongo un lugar en el que reírse es lo más serio y ser tú nunca valió más la pena.

Te cambio diez noes por un sí. Te compro las ovejas que no te dejan dormir a cambio de historias que contar. Las oportunidades empiezan aquí. The time is now.

Te invito a donde la vida siempre es un buen lugar en el que estar, pase lo que pase.

Vámonos.

Vamonos a invadir Nunca Jamás.

¿Te das cuenta? Hace quince líneas que nos hemos ido.

El cajon de Gatsby

Caminando para vencer

 

vencedora

Habré vencido cuando me toquen pero no me hundan. Habré vencido cuando me mire al espejo y sepa lo que veo. Habré vencido cuando sepa que no soy invencible y aún así no tenga restos de tierra y magulladuras por todo el cuerpo. 
Venceré cuando mi debilidad no forme parte de mi encanto, ya sea persona, animal o cosa. Venceré cuando sepa que puedo hacerlo y al decidir no hacerlo logre acariciar la paz.
Habré vencido cuando deje de decir adiós a quienes no merecen una despedida y logre olvidar a quienes no merecen el recuerdo.

Venceré y habré vencido, y sólo espero que el camino merezca toda esta pena.

S.Buho